No hay limites si sabes llevarlos a cabo

Cuidarse no es opcional,
es una prioridad

Cadenas miofasciales: cuerpo en equilibrio y sin dolor

Lo primero que te dicen o aconsejan cuando hay una lesión o dolor es fortalecer la zona en cuestión.

¿Dolor crónico de espalda? Fortalece toda la musculatura de la espalda y listo.

¿Dolor en la rodilla? Ejercicios para fortalecer el cuádriceps y solucionado.

¿Escoliosis? Fortalece el lado que no trabaja de la espalda.

¿Hernia discal? Ejercicios de fuerza para la espalda y ya.

No es una buena idea empezar por este orden.

Fortalecer tus músculos y articulaciones es bueno, claro que sí, pero hay que hacerlo cuando toca, en el orden correcto, de lo contrario acabas empeorando la situación y potenciando los síntomas.
Cuando empiezas a estudiar y a aplicar el abordaje de las cadenas fasciales te das cuenta de que el camino es otro.

Se trata de abordar cualquier tipo de lesión, limitación en tu movilidad o dolor persistente uniendo varios enfoques.
Lo primero, entender qué te ocurre desde la biomecánica aplicada al movimiento, lo segundo, entender cómo funciona el tejido fascial y lo tercero, saber gestionar el tipo de dolor que tengas.
La prioridad es, adaptar el movimiento correcto para tu dolencia, lesión o patología.
Y, si cabe, saber cómo te puedes mover sin perjudicar más tu lesión, entendiendo lo que puedes hacer y lo que no.

Por otro lado, es primordial entender que existen varios tipos de dolor, saber identificarlos y poder llevar a cabo una gestión correcta del mismo.
No siempre hay un daño en el tejido para que haya dolor. Un dolor crónico de espalda, una fibromialgia, un dolor persistente de tu suelo pélvico, necesitan un abordaje específico donde prima reeducar el cerebro.
Por otro lado, se sabe que otros aspectos, como el estrés, el miedo, la falta de sueño, la actitud o comportamiento afectan a esa sensibilización.
Mi compromiso como profesional, educadora del movimiento y la salud, es mostrarte un camino para reeducar tu cerebro y evitar la fobia al movimiento cuando hay dolor.
Evitar el círculo vicioso de “me duele y por eso no me muevo” y “si no me muevo, me duele”.
Es contraproducente, incitar a no moverse, al igual que fomentar falsas creencias basadas en un desconocimiento de cómo funciona el cuerpo. No moverse no es la solución.
El cuerpo está diseñado para moverse solo necesita en casos determinados tomar las decisiones correctas.
La clave está en conocer, saber regular, recalibrar, dar la dosis y pautas correctas.
Funciona y es fácil de aplicar si sabes cómo.

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